Estoy aquí.


A raíz de mi anterior post, tuve la suerte que Migue Lopez Mar @miguelopezmar se atreviera a dejar un comentario en una de mis publicaciones (podéis leerlo aquí: https://pilarz.wordpress.com/2011/09/12/historias-ya-olvidadas/#comments), el cual me hizo reflexionar sobre un tema que ronda en mi cabeza cada cierto tiempo de manera recurrente.

Hoy en día nos basamos en cifras, cantidades, medias, %, etc. para medir casi todo lo que nos rodea, sobre todo en las redes sociales: fama, alcance, “engagement”, Klout, visitas, ingresos, etc.; incluso el % de batería restante de nuestro smartphone o tablet, algo tan importante para un twittero. 😉

Las cifras, pese ser las que son, tienen un punto de subjetividad bastante importante, aunque la mayoría de veces no reparemos en ello. Por ejemplo, pongamos que tenemos 500 seguidores en una red social como es Twitter. A los usuarios que a día de hoy tienen entre 50 y 150 les parecerá una barbaridad, y a otros que rondan los 5000 una menudencia. Otro cantar es cómo se obtienen esas cifras, pero creo que este no es lugar para entrar en esas cuestiones (al menos en esta ocasión no).

En mi caso, siempre he dicho sin falsa modestia, que no doy relevancia alguna a este tipo de cifras, aunque para qué engañarnos, por supuesto es halagador que te sigan casi 2500 personas, empresas o bots. Son cifras volubles, que a mi personalmente tampoco me aportan nada especial (a no ser que se tratase de una cuenta de empresa o similar), sólo a regodearnos mirándonos el ombligo de vez en cuando (excelente ejercicio de Pilates para la espalda, por cierto).

Y ahora es cuando llego al quid de la cuestión que quería tratar. Simplemente son “x” usuarios que en un momento dado han clicado sobre el botón “follow”. ¿A qué le doy importancia? A quienes realmente interaccionan conmigo; y os aseguro que de esa (enorme para mí) cifra de seguidores, el % es muy pequeño.

Me decía también la semana pasada mi admirada @anaaldea que sabía más de mí y de mi vida que de sus propias amigas, que nunca tenía oportunidad de visitar/quedar por falta de tiempo.

En ocasiones me he preguntado por la de gente que debe leerme y me sigue la estela de lo que cuento de mi día a día, mi hija, las fotografías que publico, mis mensajes crípticos, etc.; leen e incluso asimilan todo ello, pudiendo llegarles a parecer como si me conociesen de toda la vida; pero nunca me han dicho nada ni han intercambiado palabra alguna conmigo, y me consta que existen (y no necesariamente son starlkers). Quienes participamos activamente en una red social en muchas ocasiones no somos conscientes de ello; si una se para a reflexionar un poco sobre esta cuestión es incluso inquietante. Yendo un poco más allá, a parte de los propios seguidores “identificados”, están todos aquellos que nos siguen mediante listas ocultas o RSS.

Pero no nos centremos sólo en las redes sociales; cualquier medio escrito digital como los foros, e-mails, chats, prensa digital, etc., acusan de la falta o exceso de interacción.

¿Por qué ocurre esto? Por supuesto cada persona tiene sus motivos. Personalmente tengo la costumbre y filosofía de contestar a todo el mundo, hasta tal punto que parece que quiera tener la última palabra, pero simplemente quiero ser amable y atenta, como me gustaría que fueran conmigo. Reconozco que me encanta tener feedback de todo, pues considero que es entre otras cosas un prueba-error excelente, de donde aprender y enriquecerse con nuevos puntos de vista. Muchas otras personas leen, sonríen, fruncen el ceño o hacen una mueca de escepticismo (como quizás ahora mismo estás haciendo) mientras leen y no pasan de ahí, seguramente porque consideran que no hay nada más que aportar.

Creo que a veces, quizás debido a inseguridades, esta falta de reciprocidad puede llegar a generar lo que suelo llamar “soledad digital”. Rodeado/a en teoría de decenas o cientos de personas, pero sin sentirse arropado/a, comprendido/a, leído-escuchado/a, animado/a, etc., por tener esa sensación extraña de estar hablando con la pared. Seguro que alguno de vosotros ha tenido esa sensación o similar en algún momento. ¿Cuántas veces hemos publicado un link, un texto o fotografía con la mayor ilusión esperando reacción de los demás y ésta ha sido nula?

Ante todo, no olvidemos, que tras la pantalla, suelen haber personas (incluso lo son los trolls aunque se les moje o den de comer pasada la media noche). 😉

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13 comentarios sobre “Estoy aquí.

  1. Ey! Estoy aquí, lo he leído, he sonreído, me he identificado al 100% y aunque he valorado la posibilidad de seguir el protocolo habitual -leer, sonreir, no comentar-, he creído que hoy no era el día, que hoy tocaba decir “Estoy aquí (y me ha gustado)”.

    1. Yvan, gracias por tus palabras. Me gusta que sonrías, bastante tenemos ya con los ánimos habitualmente apesadumbrados de estos lares. Un beso.

  2. Muchas, muchas veces. Y muchas las que tras ignorar los temas de los que te gustaría tener respuesta, tienes un montón de respuestas a un comentario chorras. En fin, hoy no es uno de esos días ¿verdad? 😉

    1. Jaime, disculpa por la tardanza. Te aseguro que no ignoré tu comentario, al contrario 😉 Tu siempre tan atento conmigo, con tus fotografías dedicadas… Cierto, me ocurre en muchísimas ocasiones. Justo las imágenes o tweets que suelo publicar con más ilusión más desapercibidos pasan, ley de Murphy imagino. Menos mal que te tengo cerquita en Path… 😉 Un beso.

  3. Gracias Pilar. Y me alegro que aquel comentario sirviera para empujarte a plantear este tema, porque llevo un rato pensando sobre él, y creo que alguna cosa he sacado en claro.

    Yo tengo cuenta en facebook desde hace 1 año, y en twitter desde hace medio.
    Soy un novato, y se nota. Miro mucho, escribo algo, interactúo poco. A la primera persona a la que me puse a seguir en twitter le envié un twit que decía “¿te importa que te siga?” Y me dijo: “por supuesto que noooo! , y no tienes que pedir permiso, la gente no lo hace”.

    Me parecía raro de repente empezar a leer cosas de los demás sin, no sé, haberme presentado al menos. Sé que parece un poco exagerado; ahora me lo parece, sé que en las redes sociales las cosas no funcionan así, porque además esa es una de las claves de su éxito: el poder de “contaminación”, todo se extiende muy rápido y en todas direcciones.

    Pero de alguna forma me gustaría poder mantener en las redes sociales ese punto de apego a la realidad, de saludar, dar las gracias, despedirnos, presentarnos, gastar una broma para conseguir una sonrisa. Siquiera un poco, un 10% al menos, no sé… Sobre todos con aquéllas personas que te aportan cosas, que sigues porque te merecen la pena, porque te informan y te hacen pensar. Hay que darle un valor a eso, y saber corresponderlo, aunque sea un poquito.

    Me he pasado escribiendo… es que me ha gustado el tema.

    Un abrazo!

    1. Miguel, siempre he dicho y creo que las redes sociales se pueden utilizar como cada uno quiere. Por ejemplo, hay quienes sólo lo utilizan de manera estrictamente profesional y no aceptan ningún tipo de comentario “informal”.

      Una de las características de TW, al menos antaño, era que todos nos saludábamos por la mañana, por la tarde y por la noche (resultaba hasta cansino, la verdad). No le des demasiadas vueltas, ni te líes leyendo cómo debes twittear o cómo debes esto o lo otro, parece que ahora debemos ser todos Community Managers de nosotros mismos. Si escribes y te comportas con sentido común, el resto vendrá rodado, al menos es lo que yo intento hacer (con mayor o menor éxito). Por cierto, soy mega fan de tu blog. Enhorabuena!

      Un beso.

      1. Totalmente de acuerdo.
        Haciendo las cosas con respeto es más difícil equivocarse. Y la verdad es que ese anonimato que a menuda amparan las redes sociales da para que muchos den rienda suelta a su afan por machacar al otro.

        Me alegro que te guste el blog. Eso me anima, muuucho!! :o)

        Un abrazo.

  4. És difícil tenir empatia amb una persona per teclat i pantalla interposat. En la vida real quan estàs davant de l’altre perceps emocions, pors, alegries, un somriure,… que difícilment es poden trametre en missatges de 140 caràcters que cadascú llegeix escriu quan li convé. Avui el món digital ens transforma com quan estem conduint, molts de nosaltres sempre nerviosos, sempre renegant amb els demés, per la manca de civilitat, per l’intermitent telepàtic, per que estan fent mitjà volta en mig d’un revolt sense visibilitat i quasi ens el mengem. Darrera els teclats i les pantalles ens transformem com darrera un volant i un accelerador, en “mister Hydes”. Encara juguem a aprendre l’ús d’aquests nous canals i només espero que sabrem trametre als nostres fills el manual d’instruccions per utilitzar-los correctament, discernint les mentides, falsedats, publicitats i enganys. Pot ser aleshores no hi haurà tanta solitud digital.

    1. Benvolgut Xinoxano (què bé que et va el nick, per cert ;)) No puc afegir més del que dius, perquè com be saps, estic totalment d’acord i poses en relleu la majoria de situacions que es donen a la xarxa. Mercès mil per treure una miqueta del teu poc temps per escriure en aquest petit racó d’internet. Petonet 🙂

  5. Pasamos por la vida cómo si fuésemos a vivir siempre. La disfrutamos con esa actitud tan humana de codicia y desentendimiento, disfrutando de las cosas casi como si las mereciésemos… Como ese recolector de setas que las arranca sin cortarlas, causando su extinción. No es grave pero es un hecho lamentable por lo general.

    Pero, ¿porque detenerse?

    Pocas veces damos las gracias a ese compi que nos trae un café, al camarero que nos pregunta si estamos bien o a esa amiga que nos dice que bien nos sienta algo. Y no me refiero a simplemente a decir la palabra, me refiero al sentimiento.

    Yo un día me paré y descubrí entre otros a Pilar. Una de esas personas que se da sin esperar nada a cambio. Se da sinceramente. Te da un capón o te envía una maravillosa acuarela. Te aconseja sobre un libro o te apaña un arroz. Puedes enviarle recomendación sobre un solo de jazz o pedirle un trio, aunque sea de cuerda medieval. Ella se implica, te escucha y te da su mejor visión. Creo que la vida la ha empujado a centrarse en lo que mejor hace, que es esto de enseñarnos a ser una persona real en un mundo virtual. Y en este mundo, tiene un grandísimo futuro.

    Demostración: Este tipo de reflexiones que se le ocurren a Pilar, sólo se dan cuando eres así.

    1. Mi querido Jose, como bien te dije, me dejaste sin palabras. No creo merecer tales halagos, pero voy a disfrutarlos todo lo posible 🙂 Siempre he querido pensar que soy una persona polivalente, pero mi miedo era llegar a ser de aquel tipo de personas de “el que mucho abarca, poco aprieta”. Ojalá tengas razón y este sea mi camino, pues me encanta, pese a sus claroscuros. A tu vera me tendrás siempre que me necesites.

      Besos mil.

  6. Ya me estoy haciendo un adicto a tu blog, ahora lo tengo en RSS, y mola. Gracias por tu reflexiones y coincido con José: tengo la suerte de conocerte y el lujo que estemos trabajando en proyectos comunes

    1. Estimat germanet… Qué grata sorpresa tu comentario. El lujo es mío, y puedo darme con un canto en los dientes (qué dicho más feo por cierto), por haberte conocido y haberme embarcado gracias a ti todos los ciripollos en los que nos metemos 🙂

      Un besazo.

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